Por si te sirve de algo




Por si te sirve de algo, amigo lector de periodicorociero.es – Periódico digital rociero, quiero decirte que sé perfectamente que no siempre estás pasando por el mejor momento. Entiendo que tienes días que se te hacen más cuesta arriba que otros y que cuando estás contento serías capaz de ponerte el mundo por montera.

Eres único y, en cambio, no eres distinto a nadie. Aunque te parezca increíble, las personas tenemos muchos puntos en común, las montañas rusas no solo están hechas de amasijos de hierro, también tienen sus picos altos y bajos, sus redondeadas curvas y movimientos agresivos, en lo más profundo del alma y todos, absolutamente todos, hemos viajado en sus vagones recorriendo raíles con señales de peligro.

En la forma serpenteante de su estructura, seguro que más de una vez te has asustado y has sentido vértigo de tanta vuelta brusca y tortuosa, pero ya ves, a pesar de tanta dificultad, pudiste caminar de nuevo, bajaste del vagón para seguir a pie, y continuaste tu peregrinación por la vida.

Por si te sirve de algo, no vayas a pensar que eres el único que has hecho un viaje tan complicado. Te garantizo que aún aquellos que te resultan presuntuosos, prepotentes, altivos y autosuficientes, guardan en la memoria algún episodio de travesías inhóspitas, que los privaron de toda seguridad.

Podrás estar atascado en un desierto, metido en el fango hasta la cintura, o en el pico más alto de un cerro, pero si no pierdes la fe, serás capaz de escarbar en la arena y encontrarás agua, podrás mover los brazos en el lodo y llegarás a alguna orilla con una vasija de barro en tus manos, conseguirás alzar las manos desde lo alto, y contemplarás que eres una minúscula parte de la creación y, sin embargo, eres la obra más querida.

Por si te sirve de algo, querido lector, te ruego que tengas paciencia, la misma que pido para mí. Te sugiero que alces los ojos para saber leer en los ojos de la Virgen del Rocío el mensaje vivo del evangelio, la paz de la que puedes llenarte hasta que te salga por los bordes de tu corazón; porque su mirada esconde el silencio en el que hay que sumergirse para saber escuchar la Palabra, profundizar en ella y hacer del día a día el único y auténtico Rocío, el Rocío de la Virgen, en el que se aprende a hablar el lenguaje de la oración, de la que recogemos en abundancia el Amor inagotable de Dios, con el que se puede todo en esta vida.

Francisca Durán Redondo
Directora de periodicorociero.es