La ayudita de la Virgen

Me encanta la Semana Santa y le tengo al Señor de Pasión, (de Sevilla), un cariño impresionante.

Fue de tanto ir a ver al Señor de Pasión como conocí el Rocío. Parece una contradicción, porque hay mucha gente cofrade que se piensa que no son compatibles la Semana Santa y el Rocío. Algunos cofrades piensan que no pueden perder esa cierta seriedad que aparentemente tienen las Hermandades de Penitencia y ven el Rocío como algo opuesto cuando tienen mucho de parecido, porque lo que se busca en las Hermandades o debe de buscarse es dar mayor gloria a Dios.

El Señor de Pasión está en la Iglesia del Salvador. Hace años pasó una cosa gorda en mi casa y le pedí a Él que todo aquello se arreglara y le hice una promesa que a día de hoy todavía vengo cumpliendo.



Cuando iba a la Iglesia del Salvador iba derechita a verlo y cuando me iba pasaba siempre por delante de donde está la Virgen del Rocío. Y no sé por qué, pero siempre hacía una paradita para rezarle también a Ella.

Y un día y otro, de ir tantas veces a ver al Señor me fue picando la curiosidad de ir al Rocío, que a pesar de estar cerca, yo no conocía para nada y tampoco tenía intención hasta entonces.

Lo que más me gustó cuando fui a ver a la Virgen a su Ermita, fue que parecía que la conocía de toda la vida. Parecía que Ella hubiera tenido algo que ver en lo que yo le había pedido al Señor y eso hizo que me emocionara mucho y que le diera las gracias solamente.



Lo que se me vino a la cabeza al verla era que cada vez que yo iba a ver a Pasión, cuando me paraba ante la imagen que hay allí, yo le decía que me diera una ayudita y al encontrarme en esas rejas, donde había mucha gente rezando, pensé la suerte que yo había tenido de que me escuchara a mí sin haber estado en esa reja hasta ese momento.

Yo lo que quiero con este artículo es animar a todas las personas a confiar porque la ayudita de la Virgen siempre la tenemos y aunque no nos demos cuenta de lo que ella está haciendo luego llegan las soluciones que nos demuestran que está cuidando de nosotros.

Ahora tengo el corazón repartido a partes iguales entre mi Señor de Pasión y la Virgen del Rocío.